Bésame en la mañana

Una historia que marca nuestra vida… Dar y aceptar perdón


20/04/17

Foto: Getty Images.

Qué fácil es hablar del perdón, pero que difícil es darlo.

Algunos han dicho que es un don el saber que estamos equivocados y que podemos ser perdonados; pero ¿qué pasa con los que se equivocan y nos hacen daño?

Algunas veces deseamos castigar a dicha persona, pero quienes salen más castigados somos nosotros mismos y para liberarnos es necesario renunciar a esos sentimientos dolorosos que no son nuestros, sino que son de quien nos hizo daño, hay que dejarlos ir.

Cuándo sucede esto, viene la pregunta, ¿qué hubiera hecho yo en lugar de la otra persona que me hizo daño, si yo hubiera estado en la misma situación y circunstancias?

Casi siempre podemos concluir lo siguiente, lo que hizo esa persona fue su mejor opción, aunque no para mí, y lo que la otra persona hizo fue sólo protegerse, no fue su intención hacerme daño.

¿Acaso no hice sentir yo alguna vez a otra persona de la misma manera?

¿Estaré pensando que mis sentimientos valen más que los de la otra persona?

Y de ahí viene la siguiente reflexión:

Me siento herido, pero eso no significa que la otra persona sea mala o en verdad quiera hacerme daño. Simplemente la otra persona no conoce toda mi vida ni mi pasado, igual que yo no conozco el suyo, y no sabe lo que traigo guardado en mi historia personal.

El perdón no se pide, se da… Y la razón más importante para darlo es que me libero de una gran carga.