Estilo de vida

Cada vez son más los que eligen estar solos


07/07/17

En las grandes ciudades cada vez hay más personas que viven solas. Formar pareja ya no supone un mandato de durabilidad a largo plazo. Más aún, permanecer soltero –eso que en generaciones anteriores equivalía a un fracaso, sobre todo en las mujeres– es hoy una opción de vida elegida por una gran cantidad de gente. Probablemente no haya otra ciudad en el mundo donde este fenómeno sea más visible que en Tokio.

Dos libros recientes muestran distintas facetas de este fenómeno: ‘Hombres sin mujeres’, de Haruki Murakami, y ‘El verano sin hombres’, de Siri Hustvedt. Ambos retratan a personajes que llevan adelante sus vidas sin desasosiego pero, también, sin nada que los ancle a la existencia.

Según un estudio realizado el año pasado en Japón por el Instituto Nacional de Población, el 42 por ciento de los varones y el 44,2 por ciento de las mujeres entre 18 y 34 años son vírgenes. Más aún: el sexo no les interesa. Lo consideran un asunto molesto.

Aunque en nuestra geografía estamos muy lejos de esa indiferencia hacia el sexo, también entre nosotros las relaciones amorosas son cada vez más efímeras. Sin duda, una de las causas de que tanto aquí como allá el amor dure menos es la independencia económica de las mujeres y las libertades que hemos adquirido en las últimas décadas. Ahora podemos trabajar y ser exitosas profesionalmente. Ya no estamos obligadas a aguantar aquello que no queremos aguantar. Pero hay también muchas otras razones. Zygmunt Bauman habló del “amor líquido”; otros hablan de un individualismo corrosivo. En todo caso, la idea detrás de la fugacidad de las relaciones amorosas –o de la ausencia total de ellas– parece ser que no vale la pena esforzarse por sostener una relación a lo largo del tiempo. El costo sería mayor que todos los beneficios. Los jóvenes no quieren anclas.

En Tokio, en París y en todas las grandes ciudades del mundo desarrollado, cada vez hay más hombres sin mujeres y mujeres sin hombres. Según ‘The Japan Times’, que cita el censo del 2015, en Tokio el porcentaje de hogares formados por una sola persona es del 45,8 por ciento. Según datos publicados por ‘The Guardian’, en Estocolmo alcanza el 58 y en Nueva York, el 33 por ciento; en Buenos Aires, según el censo del 2010, el porcentaje de hogares de una sola persona es de 30,6 por ciento. ‘The Washington Post’ confirma que “más de la mitad de los habitantes de Manhattan y Washington viven solos”.

Por lo visto, preferimos estar solos y sentirnos libres a lidiar con las complicaciones del amor. ¿Estaremos perdiendo algo en el camino? Uno de los personajes de Murakami habla de un órgano del amor y dice: “Sin la intervención de ese órgano que eleva nuestras vidas, nos empuja hacia el fondo, perturba nuestros corazones, nos muestra hermosos espejismos y a veces nos empuja hacia la muerte, nuestra existencia seguramente sería mucho más anodina”. No sé qué diría Nana de esta idea. Para ella, quizás, los hermosos espejismos nazcan de un órgano que no tiene que ver con el amor.

Fuente: Diario El Tiempo.