Amé el momento en el que pude decir adiós

Llega un momento en el que hay que decir adiós

Sofía, pasaba hora enteras, esperando un mensaje, hasta que el sueño la vencía, hasta que su fuerza no le sostenía, su insomnio la agotaba, entre sabanas mojadas por sus lágrimas.

El mensaje nunca llegaba, excepto en aquellos momentos, en los que él la buscaba, porque la necesitaba, no la quería solo la disfrutaba.

Él tenía muy buen sexo, ella soñaba con que le hiciera el amor. Así pasaron los años, él nunca la eligió, aún así ella le espero.

Ella vio los años pasar, las ilusiones transformadas en dolores, sus sueños añejos, cargados de frustración, se convirtieron en su fuerza. Estoy sola, soy la que espera, soy la que siempre entiende.

Simplemente quiero más, se decía a sí misma. Un día ella borro el número, se levantó, dejó de contestar, se dio cuenta que no perdía nada, excepto ese personaje de fantasía.

Rubén, era el hombre de sus sueños solo en su mente, por eso al abrir los ojos se topaba con la soledad y el dolor de un amor fallido.

Simplemente dejó de contestar, dejo de esperar, se decidido a avanzar, lloró. Sofía sabía que no perdía nada.

Antes de seguir te invito a leer este otro tema: https://rafaelramoscr.com/pareja/la-indiferencia-en-el-amor/.

Ese día se empezó a amar a sí misma de verdad.

Tomar la decisión de decir adiós, no es un tema de emociones, es un enfoque realista que te permita darte cuenta de la realidad. Por tanto, es importante:

  • No llenarse de rencor, pues esta emoción nos desgasta.
  • Las dudas, serán normales, pero los hechos te van a dar una dirección.
  • La vida te va a presentar opciones, si no te encerrás en el dolor.
  • El miedo al futuro es normal, pero para evitar esto hay que retomar la independencia afectiva y poco a poco, retomar la vida, esta vez, centrados en nosotros mismos.

No es un proceso fácil.

¿Estas aferrado a una relación que no funciona?
Apego emocional

Para decir adiós, en medio de todo esto ayuda hacerse algunas preguntas:

  • ¿Erás feliz?
  • ¿La relación era estable?
  • ¿Los problemas se resolvieron?
  • ¿Tu expareja se comprometió al cambio?
  • ¿Se podía negociar?
  • ¿Estabas en una relación que te daba paz?
  • ¿Te gustaba todo lo que tenías?
  • ¿Tu expareja estaba en la misma frecuencia que vos?
  • ¿La forma de amar de tu pareja te daba una sensación de seguridad?
  • ¿Las acciones de tu pareja le daban coherencia a sus palabras y promesas?
  • ¿Tu vida al lado de esta persona te dejaba una sensación de realización?

Quizá sea bueno que podás leer esto: https://rafaelramoscr.com/pareja/amor-y-una-segunda-oportunidad-como-hacerlo-bien/.

Tiene que haber un punto de no retorno para poder decir adios

Cuando hemos luchado, una y otra vez, por mejorar todo lo que nos robaba la paz, y el cambio nunca llegó, se tiene que decir “ya no más”

  • No para vengarse.
  • Menos para desquitarse.
  • Jamás para lastimar.
  • Nunca para herir.

Además te invito a entrar en nuestra web besame.cr, acá te dejo este artículo: http://www.besame.cr/2019/comprende-algo-me-canse-tus-inseguridades-96148.html.

El reto es asumir, que la propuesta se alejaba de la felicidad, la serenidad y la tranquilidad. Es darse cuenta que la relación se convirtió en una vida de pareja disfuncional.

Trabajar nuestras emociones es vital para poder tomar decisiones, te invito a revisar este audio.

Sin soluciones permanentes, solo se dan ciclos de dolor cargados

  • De promesas que no se cumplen.
  • Se rompen las ilusiones.
  • Las heridas se acrecientan.
  • La angustia se torna permanente.

El amor no es un tema de uno, es de dos.

Esto es central, que seamos dos personas capaces de trabajar por construir una relación que nos de paz, no una vida llena de tormentos.

Quiero invitarte a ver este video ¿Considerás que ocupás más tiempo?

Para esto es importante:

  • Dejar de justificar lo que te causa dolor.
  • Reconocer que la otra persona se resiste al cambio.
  • Que, si vos proponés y la otra persona no quiere ceder, es poco lo que se puede hacer.
  • No es tu culpa las acciones negativas de la otra persona, éstas son su decisión, no es tu responsabilidad.

Ante la realidad, toca rescatarse de los sueños rotos, de la dependencia, de la negación y delas posiciones ilusas que nos hacen ver lo que no existe.

Recordá, terminar es para crecer, no para hundirse en el dolor, y si no sabés cómo salir de ahí, tomá la decisión de buscar ayuda.

Dr. Rafael Ramos
www.rafaelramoscr.com
Oficina: 2290-1383.
WhatsApp: 8881-1304.

Pablo Aguilar Q.

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